LIBERTADES INDIVIDUALES – Vs – LIBERTADES ECONOMICAS.

 

La concepción filosófica de esta diferenciación enunciada como título, y  su acabada  y profunda comprensión,  clarificará “ el qué ”; el “ porqué ”; y el “ para qué ” del proyecto elaborado, y tratará de echar luz sobre la diferencia entre “ libertades individuales ” y “ libertades económicas ”.

 

La historia, constituye un compilado recordatorio del devenir de los sucesos.

En ellos – “ los sucesos ”- está insita la historia del “ hombre ”.

 

Los hechos acaecidos a lo largo del tiempo no serían comprensibles ni dimensionables, sino contuvieran en su profundidad la acción y/o la omisión de un ser humano.

 

Ese “ ser ”,  arranca su destino histórico, partiendo de un acendrado espíritu  individualista, que lo torna independiente y libre.

 

Conceptualizaremos esa “ libertad ” que posee, como la “ libertad de escoger ”.

Escoger dentro del precario desarrollo de su conciencia mitad simia mitad humana.

 

Cuando comprende los beneficios de la participación del conjunto, comienza la etapa de la “ socialización ”.

Beneficios que surgen de los hechos impuestos por la naturaleza, y no por una determinación de su “ yo conciente.”

Esta – la socialización - y es importante resaltarlo -, le es impuesta desde “ afuera ”, desde la naturaleza, conviniendo él  ( el hombre ), el carácter “ utilitarista ” de  su participación.

 

De esta etapa del desarrollo de la conciencia humana, es el nacimiento de la propiedad privada.

Propiedad consecuencia de haber optado por el sistema de vida de conjunto (  familias, tribus, clanes etc. ) que le dio la posibilidad de asentarse en un lugar, - terminando con su vida nómade -  y proveerse su sustento con el trabajo de espacios delimitados de tierra.

Esto es “ es  mi propiedad ” porque pertenezco a “ una sociedad ”.

Propiedad que defiende “ su trabajo ”, que es su único capital.

Propiedad que se interrelaciona, con las demás, sosteniendo el carácter social de su producción.

Propiedad que no contiene el “ uso y abuso ”, con que se la defiende en nuestro actual derecho.

Propiedad definida en su carácter de titularidad ( de uno ), no en su concepto económico moderno.

 

Pero este avance en la participación social y de conjunto, determinó el inicio del camino de la perdida de una proporción importante de sus

libertades individuales ”.

Lo que hablamos de “ libertad de escoger ”, tuvo su primer límite consentido, cual fue el impuesto por “ la libertad de los demás ”.

 

Y partiendo de un simple análisis – costo – beneficio – ( que seguramente realizó ), entendió las ventajas de dejar de ser “ yo ”,  para empezar a ser “ nosotros ”.

 

Y aquí  comienza la lucha del hombre por la conceptualización y determinación de sus derechos sociales ( el derecho de todos como pertenecientes a la sociedad que conforman ), en puja y colisión con sus libertades individuales.

El aumento, la definición , la regulación  del “ nosotros ”; frente a la disminución ( en algunos casos pérdidas ) del “ yo ”.

 

La socialización; la participación  en una estructura de funcionamiento conjunto y social, dio origen a la acción política, y con ella el nacimiento del estado, entendiendo simplemente a éste, como concepto de autoridad de un grupo  por sobre los demás.

 

La fundamentación deísta del poder, o la consecuencia de la acción bélica de imposición, fueron las primeras armas de conformación del poder del estado por sobre el individuo.

 

Unos ( cualquiera fuera la razón que lo justificara ) imponían  sus designios  a los demás.

Y esta imposición llego a privar a “ algunos ” de la libertad mas trascendente, del derecho de “ escoger ”, imponiéndoles hasta la esclavitud.

 

De las limitaciones de los derechos individuales, y de la conceptualización de los derechos sociales, hablan el conjunto de religiones poli deístas, que acompañaron el desarrollo histórico.

 

Sus reglamentaciones, las que implicaban la incorporación de los aspectos mas mínimos de la vida del pueblo dentro de la reglamentación religiosa, también se ve en las religiones mono-deístas que arrancan con el pueblo judío y su adoración e “ Yave ”, pasando por Zaratustra o Zaraostra; el cristianismo y el islamismo.

 

El desarrollo y crecimiento de “ las religiones ”, lo fue independizando del “ templo ” con su concepción mezclada de permanencia de la deidad en la tierra.

Y aquí se empezó a diferenciar el ámbito divino, del terreno.

Y entonces nació una de las libertades mas importantes cual es la “ libertad religiosa ”.

Y con ello la no menos trascendente que desemboca en el “libre albedrío”.

 

 

Es el cristianismo la religión que innova,  y viene a redimir “ al hombre universal ”, tornando corpórea  la idea de libertad.

La filosofía helénica ( fundamentalmente a través de Sócrates, Platón y Aristóteles ), proveen el sustento filosófico al pensamiento, que se corporiza en el desarrollo del Derecho Romano.

 

Entonces comienza la lucha por el camino inverso.

 

En el inicio partimos de lo individual hacia lo social y de conjunto, como consecuencia de la aplicación del resultado costo - beneficio.

Lo social, se nos indicaba como mas conveniente.

 

Ahora, el hombre empieza a tratar de poner límites a ese estado que lo contiene, tratando de preservar la mayor cantidad posible  de sus

libertades individuales ”.

Entonces primero pone algunos límites al accionar del Estado.

Luego le exige consentimiento frente a algunas acciones específicas.

Luego entiende que el “ poder del estado ” es diferentes de la conformación de la sociedad, entonces exige que quien detente el poder lo haga “ en representación de ellos ”.

Ahora,  pretende elegir a sus gobernantes.

Y ponerle límites.

Pero para ello tiene que definir conceptos.

El de la libertad individual, es el mas importante.

 

Y con el bagaje de la filosofía helénica mas las precisiones  de Santo Tomás de Aquino, llegan los escolásticos de la Edad Media.

Comienzan a delinearse las libertades  individuales, las civiles y las políticas.

 

En los clásicos de los siglos XVI, XVII y XVIII y parte del XIX,  vemos la clarificación de la concepción del estado; los beneficios y consecuencias de la participación social, y la determinación, clarificación y definición de “ las libertades ”.

 

Tomas Hobbes; John Locke, Juan Jacobo Rouseau, John Stuart Mill – entre otros – discurren sus pensamientos, categorizando y ordenando las libertades.

El libre albedrío, la libertad religiosa, la de conciencia,  la de imprenta, las sociales, las políticas etc.

 

Pero conjuntamente con estos pensadores de las libertades individuales, en la Inglaterra Victoriana, hacen su aparición los librepensadores económicos como Adams Smith; David Ricardo; Tomas Robert Malthus, con sus concepciones liberales de la economía, montadas a caballo del pensamiento mecanicista que pretendía imponer – por la fuerza de la concepción del pensamiento - el universo newtoniano a los  conceptos económicos.  

El orden newtoniano de la naturaleza,  es decir el universo mecanicista, 

se aplicaría por si al orden social y económico, derramando a todos  la bondad y sabiduría del creador.

Como la manzana que por aplicación de la ley de gravedad cae a tierra, los beneficios de las buenas intenciones de los capitalistas, se derramarían 

cual cascada ” a toda la sociedad.

El dejar hacer y dejar pasar ” para que la naturaleza disponga; y la imposición - en los hechos - de la  división internacional del trabajo.

Claro, ellos estaban en plena “ revolución industrial ”, y el funcionamiento de sus maquinas, estaba sustentado en las materias primas que sabiamente se proveían por la imposición de la escuadra imperial a las colonias.

Otra vez la teoría, consecuencia de la imposición de la realidad, que ellos si percibían con astucia.

 

 

Pero aquí está el germen del error que sostiene al capitalismo monetarista especulativo actual, y que nosotros tratamos de combatir con nuestro simple instrumento.

 

 

 Una cosa son las libertades individuales, - las civiles y las políticas - que regulan el funcionamiento y la convivencia entre “ I G U A L E S ”.

Y otra muy diversa las libertades económicas que regulan el funcionamiento y la convivencia entre “ D I S T I N T O S.

 

Una habla de seres humanos.

La otra de capitales.

 

La una de “ individualidad ”.

La otra de “ cantidad  ”.

 

Y cuando la cantidad es la moneda, no somos todos iguales.

 

El recuento de la cantidad,  marca la diferencia.

 

Es imposible encontrar en el universo newtoniano,  “ un resumen ”  que pueda mantener la igualdad del poderoso capitalista, con el menesteroso proletario.

 

Y por esto la reacción de Federico Engel y Carlos Marx entre otros, quienes pontificaban que el capitalismo al concentrar en pocas manos el poder, no podrá soportar el asalto de la mayoría asalariada agrupada y sindicalizada, que  tomaran el poder por medio de una sociedad colectivista ”.

 

Raúl  Scalabrini Ortiz manifestaba, que quien no legisla a favor del mas débil ( esto es el trabajo ) está necesariamente a favor del poderoso ( esto es el capital ).

 

Justamente, porque son distintos.

No son los sujetos de la “ libertad, igualdad, fraternidad ”, que movilizaron a los franceses en  1789.

 

Y esta es la confusión que nos imponen para manejarnos.

 

Reitero.

 

 

Una cosa es hablar de libertades individuales,

y otra muy distinta de libertades económicas incluyendo en ellas a la libre circulación del capital, su utilización, el pago de intereses por sus uso,  y a la concepción de éste como sinónimo de moneda.

 

 

En nuestro tiempo, las economías están sujetas  y sometidas al accionar de las grandes corporaciones, que  han desdibujado el mapa moral y ético de las democracias, en tanto sistema que fue concebido para proteger y defender la libertad de los individuos, como tales y como participantes de  un orden social que debería ser justo.

 

 

 

La riqueza es  su  objetivo, y la moneda es la vara de medición.

 

 

 

Hoy las naciones se han vuelto vulnerables, sometiendo - como consecuencia - a grandes porciones  poblacionales a la miseria.

 

 

“ Su vara de medir”  “ es la moneda

.Su “ reserva de valor ” “ es la  moneda

 

 

Por ello privilegian el capital monetarista especulativo por sobre el nacional productivo.

 

 

Nuestra vara de medir es “ la vida humana.

     Nuestra “ reserva de valor ” es “ la vida humana

           

 

Por eso privilegiamos la elección del capital nacional productivo, la independencia de la concepción de la moneda como sinónimo de capital; la no relación divisa-reserva-emision; la inconvertibilidad; la tasa “ cero”, etc.

 

No es novedoso.

 

Está contenido en la historia del pensamiento humano.

 

Es axiología; es teología; es filosofía; es ética; es moral; es lógica; es ideología; es doctrina; es economía, es historia, entendida ésta como  la política del pasado; en definitiva es política entendida ésta  como la historia del presente.

 

La decisión es política.

 

No es técnica.

 

Un poco mas arriba; un poco mas abajo; un poco mas a la derecha; o un poco mas a la izquierda, carece de relevancia.

 

Lo único que importa “ es la acción política.”

 

La regulación del uso y movimiento de la  propiedad privada, es solo uno de los tantos instrumentos posibles.

Pero la libertad de “ tener y usufructuar ” esa propiedad privada, debe ser limitada cuando hablamos de la propiedad de la moneda, y a ésta como sinónimo de capital.

 

 

Lo que trascenderá, es que supimos diferenciar la reglamentación de las libertades individuales y las económicas.

 

 

Para defender las primeras, ( las individuales ), seguramente deberemos legislar poniendo límites a la segunda ( las económicas ).

 

La regulación de la libertad de utilizar el capital y de pagar por ello el consabido interés, no forma parte de las libertades individuales -  que hablan de “ personas ” – y son diferentes a las libertades económicas – que hablan de “ cantidades ”.

 

Las libertades “ individuales ”, no contienen a las libertades “ económicas ”.

Tanto el  “ capital ”, como la “ propiedad ” -  que es su polea -,  deben estar al servicio de la función social.

Esta es la restriccion que avala la diferencia entre unas y otras.

 

 

La concepción, que de la propiedad privada tuvo John Locke en el siglo XVII, fue superada por el pensamiento social.