TRABAJO – MONEDA – PROPIEDAD

 

 

Los bienes que brinda la naturaleza son comunes.

 

El cuerpo humano es propio.

 

Los bienes que provee la naturaleza – bienes comunes – y que yo elaboro y transformo con mi cuerpo – bien propio -, son de      

 

“  MI PROPIEDAD ”.

 

 

Esa “ propiedad ” que me pertenece por ser el fruto de mi trabajo, tiene dos limites :

 

 

 

 

1.- MI CAPACIDAD DE PRODUCIR.

 

2.- MI CAPACIDAD LIMITE DE CONSUMIR LO QUE PRODUZCO.

 

 

 

 

La justificación de la extensión de la propiedad, ( esto es tener mas de la que soy capaz de producir, y mas de la que soy capaz de consumir ) alcanza a la necesidad de producir MAS BIENES PERECEDEROS QUE LOS QUE CONSUMO, para canjearlos – trocarlos ( de trueque ) por otros MENOS PERECEDEROS, que también forman parte de la satisfacción de mis necesidades básicas.

( ejemplo : produzco zanahorias, pero también necesito una silla.)

 

Estas limitaciones impuestas por la naturaleza, cambian con la aparición del dinero metálico representativo del capital – que por ser imperecedero -

permite su  acumulación.

 

El billete – moneda - representativo del CAPITAL, es imperecedero y permite violentar las dos limitaciones impuestas por la naturaleza a la producción y el consumo de los bienes indispensables y necesarios para la subsistencia.

 

¿ y como se justifica y se realiza esta transformación de las leyes de la naturaleza ?

 

Si acertó.

 

Con una ficción - de las tantas - a las que nos tiene acostumbrados el derecho positivo.

 

Ficción del consentimiento ( contractualismo ) que da nacimiento al estado y que justifica a través del derecho positivo, la desproporción en la tenencia – dominio de la propiedad.

 

Yo consiento la existencia de la sociedad.

Yo consiento la pertenencia a esa sociedad.

Yo consiento la existencia del estado.

Yo consiento la pertenencia a ese estado.

Yo consiento la emisión monetaria del estado con su carácter de representativa.

Yo consiento la propiedad privada.

Yo consiento que puedo producir mas allá de mi esfuerzo físico con la utilización de la tecnología. ( revolución industrial mediante ).

Yo consiento que  puedo consumir mas de lo que soy capaz de producir.

 

 

Y esto históricamente sucedió en el paso del feudalismo al capitalismo, la conformación de las naciones – estado, la concepción filosófica de Locke, Ricardo, Malthus, Adam Smith, Say, Voltaire, Rouseau, Montesquie, Newton, etc. etc. etc.

 

Con la aparición del dinero representativo y las ficciones de pertenencias sociales y políticas, se desvanecen los límites que la ley natural había impuesto originalmente a la igualdad y a la acumulación.

 

Esta desaparición de las limitantes naturales, justifica la intervención del estado a fin de cumplimentar la debida justicia que de nacimiento a la igualdad de posibilidades, en donde el estado – con su intervención – garantiza una justicia igualitaria inversamente proporcional a la posibilidad de cada una de los participantes del estado consentido.

 

La desigualdad nacida de la acumulación, no es consecuencia del contrato social, sino del consentimiento explicito para la utilización del dinero.

 

Ese consentimiento explicito, es el que desarrollamos en la aplicación del sistema propuesto, LETRAS DE TESORERIA DE CIRCULACIÓN VOLUNTARIA, representativas del verdadero capital que no es otra cosa que el trabajo con el que transformo los elementos que me provee la naturaleza.

 

 

 

John Locke decía “ ... Las leyes de la tierra, pueden regular la propiedad ...”

 

 

 

Con esto en la segunda mitad del mil seiscientos revoluciono el mundo y puso a la Inglaterra imperial a la cabeza del planeta.

 

Esta misma concepción utilizó White en 1945 en BrettonWoods y se apoderó del manejo monetario.

 

Esto puso en funcionamiento Nixon en 1971 y se adueño del esfuerzo ajeno con la ficción representativa de reserva con la que instituyó a su moneda DÓLAR.

 

 

Es función del gobierno moderar el conflicto entre la acumulación desigual y la distribución justa.